La inutilidad de Arturo González es sólo partidista dentro de Morena. Cuando fue electo mediante una encuesta sobre Ismael Burgueño para ser el primer alcalde morenista de Tijuana en 2019, le servía al propósito de Andrés Manuel López Obrador y de Jaime Bonilla Valdez.

Era el empresario que se robaba priistas de algún lado para proyectar aglutinamiento sobre el partidazo que hoy es Morena. A los mexicanos nos gusta irle al ganador porque nos asumimos perdedores de inicio, por eso los candidatos de otro partido fueron fundamentales en la primera etapa de Morena, en estos primeros dos años de la 4T en México que acaban de concluir.

Tal cual y por sus conexiones políticas, González Cruz fue electo sobre un fundador de Morena en Tijuana tan evidente como Ismael Burgueño quien, con el factor Andrés Manuel de ese entonces, habría ganado con igual o mayor diferencia contra cualquier panista que le pusieran enfrente.

Hoy Arturo González es prácticamente inútil para Morena y lo quieren desaparecer. En la segunda etapa de la 4T a nivel nacional, el Arturo González empresario que siempre será, ya no cabe. Es demasiado evidente que la 4T, en todos los niveles, ha sido distante de los empresarios más formales, pero ahora el discurso se radicaliza y empiezan a volverse contra quienes financiaron su llegada al poder y que, de alguna forma, han demostrado aspiraciones que estorban.

Al principio eran amigos. FOTO: OMAR MARTÍNEZ /CUARTOSCURO.COM

Aunque en la encuesta de Morena resultó ganadora Marina del Pilar Ávila Olmeda, alcaldesa de Mexicali, Arturo González podría estar más que vivo en sus bases, o eso dicen sus allegados. Bajo el manto de algún ex partidazo, González Cruz podría voltear su mirilla y trabajar contra la 4T, igual que dentro de la 4T trabajan para denostarle.

Y esto lo decimos porque el concepto de utilidad en Morena hizo reflexionar tanto a Marina del Pilar Ávila Olmeda como a Arturo González Cruz. Ya empezaron a preguntarse bajo qué condiciones eres útil y qué ventajas obtienen de ti; y por qué ya no eres útil y qué desventajas no quieren de ti.

Arturo González es un empresario; siempre lo ha sido y siempre lo será. Bajo la óptica más radical de Morena, él ya no es aliado y ya no funciona para la siguiente etapa de la 4T. Básicamente en 2019 se lo chamaquearon con el cuento de la amistad y la cercanía. Tal vez cuando el presidente Andrés Manuel hablaba de barrer la escalera de arriba hacia abajo, se le olvidó decirnos que también se refería a su discurso, porque en cuanto dibuja una idea, los Estados la delinean también.

Lo cierto es que Jaime Bonilla comienza a comportarse radicalmente distante con el empresariado, replicando vicios, faltas y omisiones que toma del ejemplo del Presidente. Al gobernador le gusta la aceptación y trata de imitar lo que ve; aunque sus omisiones y pérdidas son tan visibles como prácticas.

Ya había sido distante en tiempos pasados con otros líderes económicos de la región. Mucho antes de la política, en aquellos años donde nadie de la actualidad figuraba, no siempre se apoyaban sus métodos y formas. Hoy que es gobernador, proyecta la política porque tiene el mando, pero se le olvida que también es empresario.

Hoy apenas y se voltean a ver cuando se ‘encuentran’. FOTO: OMAR MARTÍNEZ /CUARTOSCURO.COM

El gobernador Jaime Bonilla tiene en la mira y pone en entredicho a los empresarios más cercanos a su propio poder, y ni qué decir sobre los que no son sus cercanos. Al alcalde de Tijuana lleva cuatro meses surtiéndolo a diario y a su suplente en el Senado, Gerardo Novelo Osuna, lo acaba de poner en la palestra apenas hace unos días como gran deudor del agua.

Son tantas las veces que el gobernador ha atacado verbalmente en sus transmisiones mañaneras bajo cualquier pretexto en este año, que bien podrían ser denunciadas por infringir las políticas de Facebook, que es desde donde se conecta con la población. La realidad es que el Gobernador de Baja California se encuentra asilado por Covid, sí, pero también por proyección a futuro. Sólo él sabe el costo político, la forma y el fondo de sus acciones a mediano y largo plazo.

Calentando motores de cara al proceso electoral de 2021, Jaime Bonilla empieza a romper sus pactos. La 4T se aleja de sus aliados adinerados para comenzar a denunciarlos por actos, acciones y situaciones que pasaron por alto cuando trabajaron hombro a hombro. Dentro de Morena hay una guerra sin cuartel porque buscan un nuevo orden que haga estallar las resistencias, de cara a la segunda etapa de la 4T en México.

Arturo González Cruz en 2019 les hizo ganar partidarios, filtrar ideas entre gorrones y sucumbir a la proyección de una vida mejor que en el discurso funciona, pero que no hace justicia en las acciones. En ningún nivel. Y es que si se trata de amistad, ya hemos visto que Jaime Bonilla es más cercano a Andrés Manuel que el propio Arturo González.

Tal vez por esto el gobernador se comporta así, porque sólo él sabe las profundidades reales de un proyecto que se eligió en 2018 y que Baja California refrendó en 2019. Ese proyecto que se va descubriendo conforme pasan los meses, porque no se parece en nada a la idea original. Esas mismas profundidades que suponemos aquí y que sólo los tiempos por venir habrán de dar cuenta.

DE LA BIBLIOTECA.- En vez de ofenderse, negar, disculparse, pedir perdón o incluso permanecer indiferente -cualquiera de aquellas actitudes habría sido preferible- se había puesto a sonreír, a sonreír con su sonrisa habitual, benévola y en aquel caso necia.” -León Tolstoi, Ana Karenina.

La cosa estaba tan desvirtuada, que Arturo González tuvo que entregar a Andrés Manuel López Obrador un fólder con sus acciones como alcalde, esto durante la última visita del mandatario federal a Tijuana. FOTO: Cortesía.

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