La inflación no cede y en octubre anotó su nivel más alto, no visto desde diciembre del 2017, al registrar una tasa anual de 6.24% en octubre pasado, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Al interior del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), la inflación subyacente, la cual se obtiene eliminando del cálculo, los bienes y servicios cuyos precios son más volátiles, o bien que su proceso de determinación no responde a condiciones de mercado, alcanzó una variación de 5.19%.

“Los precios de mercancías alimenticias y no alimenticias siguen reflejando el traspaso de los choques de oferta: obstrucciones en la producción y distribución, y encarecimiento de insumos. Además, la aceleración en servicios pudo deberse a un aumento en la demanda, por la baja en contagios”, explicó el análisis del Grupo Financiero Ve por Más.

Mientras que el índice de precios no subyacente, que solamente integra a los productos agropecuarios, energéticos y tarifas autorizadas por distintos órdenes de gobierno, caracterizados por su elevada volatilidad, fue de 9.47% en el décimo mes del año.

“La moderación en agropecuarios fue más que compensada por el alza en energía, reflejando la evolución en los precios internacionales del petróleo”, agregó.

Los productos que más aumentaron sus costos en el mes de referencia fueron el tomate verde, 25.55%; los nopales 25.03%; la cebolla, 19.33%; la electricidad 18.80%; el transporte aéreo, 10.27%; el gas doméstico LP, 8.80%; y en menor medida se incrementaron los precios del huevo, la carne de res, los de la vivienda propia, así como de las loncherías, fondas, torterías y taquerías.

En contraste, disminuyeron los correspondientes al jitomate, pollo, naranja, aguacate, gasolina de bajo octanaje, limón, ejotes, calabacita, carne de cerdo y frijol.

El análisis concluyó que “nuevos repuntes en los contagios en China y partes de Europa pueden estresar aún más las cadenas globales de proveeduría y distribución de diversas mercancías”.

Además, agregó, los bajos inventarios de energéticos previo a un periodo de incrementos estacionales en la demanda, no sólo mantendría elevados los precios de estos durante los próximos meses, sino que, en un caso extremo, en el cual se indujeran paros en algunas industrias para racionalizar el uso de la energía, generarían más disrupciones generalizadas en la producción de bienes y servicios.

Con información de Proceso.

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