Después de que se dio a conocer que Boris Johnson y su esposa Carrie habían asistido a fiestas en Downing Street cuando estaban prohibidas las reuniones por la pandemia de covid-19, en lo que se bautizó como el “Partygate” y ante la exigencia de la oposición para que renuncie, el primer ministro del Reino Unido respondió con un rotundo “no”.

Lo que sí aceptó que se le aplique una regla según la cual los ministros podrían perder sus trabajos si han engañado deliberadamente al Parlamento, se señaló en una tensa sesión en la Cámara de los Comunes, informó EFE.

Johnson se prepara para la publicación de una investigación oficial sobre las afirmaciones de que hubo muchas fiestas en Downing Street durante los cierres por la pandemia de covid-19, pero él rechazó que se hayan roto las reglas sanitarias.

El primer ministro británico, Boris Johnson, habla durante el debate del turno de preguntas semanal en el Parlamento en Londres, Reino Unido, el 19 de enero de 2022. Parlamento del Reino Unido/Jessica Taylor/Handout via REUTERS

Al contrario, el primer ministro ha dado una serie de explicaciones sobre las fiestas, como no infringir ni una sola regla, aunque después se disculpó con el pueblo británico por “la aparente hipocresía de esas reuniones”.

Aun no está claro cuándo podrían publicarse los resultados de esta indagatoria que realizó la funcionaria de la Oficina del Gabinete, Sue Gray, de manera paralela a la que la Policía Metropolitana de Londres (MET o Scotland Yard) confirmó que esta investigando por su cuenta.

Pese a que, en 2019, Johnson obtuvo la mayoría de los votos del ala conservadora, en más de 30 años, ahora el líder opositor del Partido Laborista, Keir Starmer, lanzó una incisiva pregunta a Johnson, sobre si le aplica el código ministerial que se exhorta a los ministros que mientan intencionalmente al Parlamento a presentar su renuncia, a lo que Johnson contestó con un rotundo: “¡Por supuesto!”

Siguió Starmer: “Si engañó al Parlamento debe renunciar? ¿Renunciarás ahora?”, a lo que Johnson contesto con un simple “no”.

El primer ministro les dijo que no podría hablarles sobre las investigaciones de las partes, porque su gobierno se centró en impulsar el crecimiento económico y liderar la respuesta occidental a la crisis de Ucrania.

Para desencadenar el desafío de la oposición para presionar la renuncia de Johnson, 54 de los 359 parlamentarios conservadores deberán escribir cartas de censura al presidente del Comité de 1992 del partido.

¿Quién lo sucedería?

El nombre principal que figura como una eventual sucesora de Johnson es la secretaria de Relaciones Exteriores de Reino Unido, Liz Truss, quien aseguró que no han recibido los hallazgos del informe de Gray sobre las fiestas en Downing Street, pero que saldrían “muy pronto”.

Al ser cuestionada sobre las fiestas de Johnson durante el confinamiento, Truss se limitó a decir que “algunos informes eran muy preocupantes”.

Entrevistada por la BBC afirmó que “claramente tiene que haber un cambio en la cultura. Necesitamos obtener los resultados del informe y solucionar los problemas que hay”.

Sin hablar sobre si tiene ambiciones sobre ser primera ministra, Truss se limitó a decir que Johnson, de 57 años, ha hecho un gran trabajo al lograr el Brexit y responder a la pandemia de covid-19, por lo que lo apoya al 100 por ciento.

Con información de Proceso.

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