CIUDAD DE MÉXICO, 24 sep (Reuters) – El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo el jueves que buscará revertir la reforma energética constitucional realizada durante el Gobierno anterior si no logra fortalecer y “rescatar” a la petrolera Pemex y a firma de electricidad CFE, con el marco legal actual.

El mandatario, quien asegura que la reforma energética del 2013-2014 sólo debilitó a las dos firmas estatales, reconoció que pidió a entes reguladores esta semana que lo ayuden a apuntalar a las compañías, altamente endeudadas, y que en caso de no lograrlo iría por los cambios constitucionales en el 2021.

“No quiero que se privatice el sector energético, porque si no tenemos independencia económica, si no tenemos independencia en nuestros energéticos, no podemos garantizar nuestra soberanía como país independiente, libre”, dijo López Obrador en su conferencia de prensa matutina.

La reforma constitucional emprendida por su antecesor, Enrique Peña, abrió toda la cadena de hidrocarburos al capital privado y extranjero y terminó con el monopolio de Pemex en la producción de crudo. Antes de la llegada de López Obrador al poder, a fines de 2018, se otorgaron en licitaciones más de 100 contratos petroleros producto de las nuevas reglas.

En el sector eléctrico, la reforma abrió la puerta para mayor participación de particulares en la generación e impulsó las fuentes renovables, pero mantuvo la transmisión en manos del Estado.

Legisladores del partido gobernante Morena han presentado al menos dos iniciativas de reformas a la Constitución para apuntalar el papel de las estatales. En el 2021, será renovada la Cámara de Diputados y podría reajustarse la correlación de fuerzas en ella, donde el partido del presidente tiene mayoría.

“Estoy convencido de que ha sido un fracaso rotundo las privatizaciones, negocios jugosos robo, saqueo de los bienes de México, los bienes de la nación, solo en beneficio de particulares”, añadió el presidente.

López Obrador, conocido como AMLO, dijo que Pemex solo extraerá petróleo para consumo interno y que su propuesta de reforma energética no dejaría, sin embargo, de lado a los privados.

Las finanzas de Pemex y la CFE son delicadas. Los más de 105,000 millones de dólares de deuda financiera de la petrolera la convierten en una de las más endeudadas del mundo, mientras lidia con una producción históricamente baja y su calificación crediticia ha caído en categoría de “basura”.

La CFE quiere mantener su participación mayoritaria en el mercado eléctrico y ha tomado medidas para reducir subsidios y elevar tarifas a empresas de energía renovable, lo que ha generado descontento entre empresas privadas del sector e incluso quejas de países socios de México.

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