REUTERS/Matias Baglietto

BUENOS AIRES, 17 nov (Reuters) – El presidente argentino, Alberto Fernández, envió el martes un proyecto de legalización del aborto al Congreso, una medida esperada por los movimientos de mujeres que vienen reclamando desde hace años su aprobación.

La iniciativa, que cuenta con un amplio respaldo social, pero es fuertemente cuestionada por sectores religiosos, legalizará la “interrupción voluntaria del embarazo”.

“Mi convicción (…) es que el Estado acompañe a todas las personas gestantes en sus proyectos de maternidad. Pero también estoy convencido que es responsabilidad del Estado cuidar la vida y la salud de quienes deciden interrumpir su embarazo durante los primeros momentos de su desarrollo”, dijo Fernández en un mensaje difundido en sus redes sociales.

En la actualidad, en Argentina rige una ley de 1921 que solo permite la interrupción voluntaria del embarazo cuando hay un riesgo grave para la madre o en caso de violación. Pero los activistas dicen que las mujeres muchas veces no reciben atención adecuada y citan diferencias por regiones y clases sociales.

En 2018, el proyecto de despenalización del aborto tuvo estado parlamentario pero no llegó a convertirse en ley por un escaso margen.

“El debate no es decirle sí o no al aborto. Los abortos ocurren en forma clandestina y ponen en riesgo la salud y la vida de las mujeres que a ellos se someten. Por lo tanto, el dilema que debemos superar es si los abortos se practican en la clandestinidad o en el sistema de salud argentino”, dijo Fernández.

El mandatario dijo en octubre que planeaba enviar el proyecto de ley al Congreso luego de que su promesa de hacerlo en marzo quedara postergada por la llegada del coronavirus, que provocó una de las cuarentenas más estrictas del mundo.

En la tierra natal del Papa Francisco, la búsqueda del aborto legal, seguro y gratuito ha sido una lucha de feministas y campañas como #NiUnaMenos y #MareaVerde, que han inspirado a otros movimientos de mujeres en América Latina.

“No puede tolerarse que en un mismo territorio haya quienes accedan a decidir sobre sus cuerpos, sobre sus vidas, sobre sus familias o sobre sus deseos y que haya quienes estén siempre condenadas a seguir padeciendo las creencias de otros”, dijo a Reuters Televisión Marta Dillon, una periodista argentina y una de las fundadoras del movimiento #NiUnaMenos.

El aborto es ilegal en casi todo Latinoamérica, una de las zonas del mundo más peligrosas para ser mujer. De los 21 países de la región predominantemente católica, solo Cuba, Uruguay, Guyana y Puerto Rico legalizaron la práctica sin condiciones.

“Ahora el Congreso debe estar a la altura y no dejar pasar la oportunidad de reconocer el derecho de las niñas, mujeres y otras personas con capacidad de gestar a tomar decisiones libres sobre sus cuerpos”, dijo Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina, en un comunicado.

“Legalizar el aborto es un imperativo de derechos humanos y es un paso necesario para convertirnos, de una vez por todas, en una sociedad más igualitaria”, concluyó.

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