Abril, una universitaria de 22 años, tiene un plan si se anula el antecedente del caso Roe vs. Wade en Estados Unidos: usar mensajes encriptados, teléfonos desechables y números internacionales para ayudar a que las mujeres sigan teniendo la opción de interrumpir un embarazo.

Y tal vez ahorrar en un fondo para pagar una fianza, bromeó.

Abril, quien se negó a dar su nombre completo, es originaria de Reynosa, una ciudad en la frontera norte de México. Ahora vive en Texas, donde cofundó un grupo para asistir a mujeres en Estados Unidos que buscan abortar, incluyendo el método de ingestión de pastillas, que son más fáciles de obtener al sur de la franja limítrofe entre los dos países.

En los últimos dos años, el grupo ha recibido solicitudes de más de 2,000 mujeres, muchas de ellas de Texas, en busca de apoyo para abortar, explicó.

Los activistas planean continuar con la asistencia incluso si se endurecen las restricciones o se prohíbe el aborto por completo después de que la Corte Suprema estadounidense decida si anulará el histórico dictamen de 1973 Roe vs. Wade que garantiza el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo.

Texas ya aplica restricciones significativas. El estado solo permite abortos después de las seis semanas de gestación si la vida de la madre está en peligro o si su salud está gravemente comprometida, y ha prohibido completamente su aplicación con medicamentos después de las siete semanas.

Manifestantes se sientan fuera de la Corte Suprema después de la filtración de un borrador de opinión mayoritaria escrito por el juez Samuel Alito que preparaba una mayoría de la corte para anular el histórico caso Roe vs Wade sobre el derecho al aborto, en Washington, EEUU, 3 de mayo de 2022. REUTERS/Evelyn Hockstein

La mifepristona, que bloquea la hormona progesterona que sostiene el embarazo, y el misoprostol son los dos medicamentos comúnmente utilizados en la interrupción de embarazos. El primero está disponible con receta médica en México, mientras que el segundo, que generalmente se usa para las úlceras, se puede comprar sin receta a bajo precio. El método más efectivo es que los dos se tomen juntos, pero a menudo también se usa misoprostol solo.

Activistas en México envían pastillas a Abril y a su grupo o se encuentran con ellos en la frontera para dárselas, en una ocasión camufladas en botellas de vitaminas. La joven también se abasteció de las píldoras en Reynosa y cruzó la frontera de regreso a Estados Unidos. Informó que no tenía “nada que declarar” y se arriesgó.

Abril se está preparando para que las cosas se pongan más difíciles si se anula el antecedente Roe vs. Wade, pero no renunciará a las mujeres a las que ayuda.

“Ya les estoy ofreciendo ayuda y apoyo debajo de la mesa y seguiré ofreciéndoles esa ayuda y apoyo”, señaló Abril. “Podría ser más difícil llegar a ellas”.

Con una ley de “activación” de Texas programada para entrar en vigencia en 30 días si se anula el fallo Roe vs. Wade, lo que convertiría en un delito grave proporcionar el acceso a un aborto, el grupo de Abril sabe que deberá tener cuidado.

El colectivo está configurando algunos números de teléfono mexicanos y planea obtener también líneas canadienses, junto con “teléfonos desechables” de corto plazo que son más difíciles de rastrear. También está utilizando mensajes encriptados para organizar y compartir consejos sobre el asunto.

El acceso a medicamentos para el aborto recetados por médicos se expandió durante la pandemia de COVID-19 una vez que los reguladores estadounidenses permitieron que las mujeres obtuvieran las píldoras por correo después de las citas en línea.

La telemedicina ahora representa más de la mitad de las interrupciones voluntarias del embarazo en el país, según el grupo de defensa del derecho al aborto Guttmacher Institute.

El creciente uso de píldoras ha preocupado a antiabortistas, y al menos 16 congresos estatales han presentado este año proyectos de ley que restringirían la administración de pastillas abortivas o prohibirían su uso por completo, según el instituto.

Activistas como Abril buscan más formas de obtener píldoras en el extranjero y entregarlas a través de redes clandestinas. Las autoridades estadounidenses han reconocido que no tienen una forma efectiva de vigilar las órdenes de médicos y farmacias en el exterior.

La joven cree que se está volviendo más arriesgado pasar de contrabando las pastillas a Estados Unidos y tiene miedo de hacerlo repetidamente, pero dijo que otros activistas pueden turnarse para cruzar la frontera de un lado a otro.

Los medicamentos también se pueden enviar por correo desde México o el área fronteriza de Estados Unidos con bajo riesgo. Recientemente, un donante anónimo en el país latinoamericano se acercó a ella y le explicó que quería enviarle mifepristona. El paquete llegó sin dirección de devolución; las pastillas iban envueltas en cajitas como si fueran piezas de joyería.

Verónica Cruz, quien dirige la organización de derechos al aborto Las Libres en el estado Guanajuato, en el centro de México, la cual ofrece asistencia paso a paso a las mujeres que toman las píldoras, afirmó que su grupo recibe medicamentos donados y los envía a mujeres en Estados Unidos.

De febrero a abril de este año, Las Libres envió 1,000 paquetes a la nación vecina. Conseguir más sería fácil en el país latinoamericano, reveló Cruz.

“Nosotras nos estamos preparando si más mujeres lo necesitan”, advirtió, y agregó que un número cada vez mayor de residentes estadounidenses estaban dispuestos a ayudar. “(La) Gente dice, yo quiero ser quien distribuya el medicamento en Estados Unidos”, añadió.

Con información de Reuters.

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