A pesar de los pronunciamientos del presidente Andrés Manuel López sobre la vocación de asilo de México, el Instituto Nacional de Migración (INM) detuvo en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), durante 24 horas, a una pareja de ciudadanos de Afganistán, y luego la expulsó del país sin dejarle oportunidad de presentar una solicitud de refugio.

“En este instante están en un avión volando hacia Estambul; es un caso más de rechazo al refugio por parte del INM que sucede en el AICM”, lamenta Gretchen Kuhner, directora del Instituto de Mujeres en la Migración (Imumi), en entrevista con Proceso, y asegura que la pareja nunca pudo defender su caso ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), la instancia legal para pedir asilo en el país.

La pareja proveniente de Afganistán llegó ayer a México en un vuelo de la aerolínea Turkish Airlines, proveniente de Teherán, con una escala en Estambul. El hombre y la mujer –embarazada– son profesionistas y viajaron a México con visa de turistas con la intención de pedir refugio al llegar a territorio nacional.

“El INM llevó a cabo la deportación inmediata, a pesar de que el Imumi presentó una solicitud de amparo de urgencia para que la pareja tuviera por lo menos una entrevista con la Comar. Imumi había sido advertido por una abogada en Estados Unidos, quien a su vez fue contactada por una amiga de la pareja que esperaba en el AICM y estaba paniqueada por no recibir noticias durante horas”.

Después de 24 horas privada de su libertad e incomunicada en el centro de detención migratoria conocido como “La Burbuja”, que el INM opera de manera discrecional en el AICM, la pareja fue subida a un avión de Turkish Airlines, que voló de la capital a Cancún, y posteriormente despegó de Cancún hacia Estambul.

Mientras el avión volaba hacia Quintana Roo, Kuhner y su equipo multiplicaron las llamadas telefónicas al juzgado donde presentaron el amparo, a la Comar, a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) para frenar la deportación y dar chance a la pareja para presentar su caso ante las autoridades.

“No lo pudimos lograr”, lamenta la activista. “Tratamos de hablar con ellos en el avión; ahí no sé qué pasó, nos mandaron mensajes de mucho pánico: escribían que estaban pidiendo protección, que eran refugiados, que querían bajar del avión (…) en algún momento ya no pudimos comunicarnos con ellos”, narra.

Kuhner asevera que, al igual que “cientos de miles de personas”, la pareja buscó salir de Afganistán tras el regreso al poder de los Talibanes, y con la ayuda de amigos en México pudieron salir a Teherán, en Irán, y volar a este país con una visa de turistas, con el objetivo de pedir asilo, apoyados por una amiga que los esperaba en el AICM.

“El chiste era estar fuera de Afganistán. Obviamente son personas que son refugiadas; cualquier persona que sale de Afganistán ahora es refugiada”, sostiene Kuhner.

La activista explica que, después de su llegada a la capital, “es muy difícil saber qué pasó: fueron detenidos en “La Burbuja” del AICM –se le dice así porque no tienes forma de comunicarte–; no hablan español (…) las únicas personas con las que estuvieron en contacto son del INM”.

Tan pronto se enteró, el Imumi presentó una queja ante la CNDH e interpuso un amparo, y en algún momento sus interlocutores de la Comar indicaron que el INM ya había subido la pareja a un avión en la Ciudad de México rumbo a Estambul, con una parada en Cancún, Quintana Roo.

Con información de Proceso.

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