La fiesta, la celebración y el baile son elementos que utilizan de pretexto los migrantes mexicanos que viven en Estados Unidos, para reunirse, olvidarse de sus problemas y reforzar sus lazos comunitarios en un país que no es el suyo.

Esa es la premisa de la artista visual originaria de Tijuana, Angelica Escoto, quien durante casi 10 años se dedicó a hacer fotografía de fiestas de quinceañeras mexicanas y ahora ha montado una exposición documental titulada ‘Ellas no bailan solas’.

El Centro Cultural Tijuana (Cecut) es el recinto en donde el pasado viernes 12 de agosto se inauguró la exposición que consta de 57 fotografías que recrean y dan vida a estas fiestas.

FOTO: Manuel Ayala / Glocal Media.

Quinceañeras hijas de migrantes

Escoto compartió en entrevista que ‘Ellas no bailan solas’, es una serie fotográfica documental, “sobre las hijas de los migrantes que cruzaron por el Cañón Zapata y por “el bordo” en los años ochenta y que se quedaron a vivir en San Diego”.

De acuerdo con un estudio realizado por El Colef, el Cañón Zapata era una zona fronteriza de Tijuana por donde los migrantes cruzaban diariamente durante los años ochenta, “flujos de migrantes que obedecían a periodos de demanda de fuerza de trabajo por parte de Estados Unidos y también a lo laxos que eran los controles fronterizos hasta entonces”.

La artista relata que fue por el año de 2006 cuando puso un anuncio en el periódico El Latino, de San Diego, para ofrecer servicios de video y foto, fue así como comenzó a trabajar con estas comunidades.

FOTO: Manuel Ayala / Glocal Media.

“Era mi negocio, pero ahí comencé a ir a las fiestas; me hablan y me di cuenta que las personas que más me solicitaban eran migrantes de Guerrero, Oaxaca y Michoacán”, dijo.

Después de tres años que Escoto estuvo inmersa solamente en ese negocio, un colega suyo fotógrafo le incidió en que el trabajo que estaba haciendo le que podía servir para hacer una edición sobre cómo ella veía esta tradición, y así fue juntando sus fotos, hasta tener por completo este proyecto.

FOTO: Manuel Ayala / Glocal Media.

Sentido de comunidad

La colección documental lleva por título ‘Ellas no bailan solas’ porque Angélica considera que estas tradicionales fiestas, más allá del contexto de género que llevan implícito, “en realidad es un acto de amor, y este es un documental y es un registro de ello”.

Trabajando con esta comunidad se dio cuenta de muchas cosas, por ejemplo, el ver cómo se cooperaban para hacer una fiesta de 15,000 dólares, “lo cual no es fácil, porque las mamás de las niñas trabajan limpiando casas, en un McDonald’s, en restaurantes, y los papás en jardinería, la construcción, pero son tantos y es tanta la comunidad que, entre la vecina, el primo y el hermano, todos colaboran”.

FOTO: Manuel Ayala / Glocal Media.

Lo más importante, dice la artista, es que para los migrantes “es un pretexto para estar juntos, para verse, para bailar, porque el baile es como ese performance donde uno se libera y dejas de preocuparte y de pensar que estas en otro país”.

“En el momento que llegas a una fiesta solo piensas en poder pasártela bien, las quinceañeras son pretexto para eso, para volver a sentir que hay colaboración y que es una comunidad que no está en su país, pero se dan apoyo mutuo y se solidarizan ante las adversidades”, recalcó.

Fotografía de sociales, todo un reto

Escotó recordó que durante el periodo que trabajó la fotografía de eventos sociales fue muy difícil, debido a que los tiempos acordados no siempre son como tal, y la dinámica de cruzar la frontera diariamente para poder estar a tiempo, era muy cansado porque muchas veces tenían que madrugar y estar prácticamente todo el día en el evento.

“Son eventos que no se vuelven a repetir y había que estar bien atento a todo”, por ello es que ahora respeta mucho más esa labor del fotógrafo de sociales, el cual ha sido cuestionado porque luego no se considera como un trabajo artístico o documental.

FOTO: Manuel Ayala / Glocal Media.

“Es muy difícil hacer foto de sociales porque depende mucho del gusto de quien contrata, los fotógrafos de eventos son unas personas muy respetables porque trabajan mucho, han sido menospreciados por hacer foto de fiesta, pero es una labor muy difícil en la que para tener siempre trabajo, hay que hacerlo muy bien, sino no te vuelven a hablar”, puntualizó.

La obra ‘Ellas no bailan solas’ estará expuesta durante seis meses en una de las salas del Centro Cultural Tijuana (Cecut) y posteriormente será llevada al Museo Manuel Álvarez Bravo en Oaxaca.

FOTO: Manuel Ayala / Glocal Media.

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